Tres días entre viñedos que crecen por encima de los 1.800 metros, donde el sol del valle de Tarija madura uvas que casi nadie en el mundo ha probado.
Pocos rincones del planeta cultivan la vid tan cerca del cielo. En el valle central de Tarija, a más de 1.800 metros de altura, la luz es más intensa, las noches más frías y las uvas concentran una expresión que no se parece a ninguna otra. Este recorrido de tres días te lleva al corazón de esa singularidad, sin prisa y en grupos reducidos. No visitas bodegas: entras a casas donde tres generaciones de la misma familia siguen pisando, fermentando y embotellando a mano. Caminas entre cepas centenarias, escuchas a los enólogos contar la añada como quien cuenta una historia personal, y descubres el Singani, el destilado emblema de Bolivia que solo nace a esta altitud. Entre cata y cata, la cocina del valle pone la mesa: cordero, maíz, frutas de hueso y vinos que rara vez cruzan una frontera. Es un viaje pausado, pensado para parejas y pequeños grupos que viajan por vino y buscan lo que aún no aparece en ninguna guía.
Te recibimos en el aeropuerto de Tarija y te llevamos a tu hotel boutique. Tras un almuerzo de bienvenida con cocina del valle, visitamos la bodega Kohlberg para la primera cata: una introducción a los blancos y tintos que solo da esta altitud.
Día dedicado al destilado bandera de Bolivia. Recorremos las bodegas Casa Real y La Concepción, donde catamos Singani junto a quienes lo elaboran y entendemos por qué la altura define su carácter. Almuerzo servido entre los viñedos.
Cerramos en el Valle de la Concepción con una cata vertical que recorre varias añadas de una misma bodega, y un paseo entre viñedos centenarios plantados a mano. Traslado al aeropuerto a la hora de tu vuelo.