Cuatro días en el valle más antiguo del vino boliviano, donde la vid trepa por los árboles desde el siglo XVI y tú duermes en haciendas coloniales que huelen a historia.
El Valle de los Cintis es uno de los secretos mejor guardados del vino sudamericano: una garganta larga y luminosa entre Sucre y Tarija donde los conquistadores plantaron cepas hace casi quinientos años, y donde esas mismas plantas siguen dando fruto. Aquí la vid no crece en espalderas ni en alambres, sino enredada en molles y chañares, trepando por los árboles en un sistema de cultivo que casi no existe en ningún otro lugar del mundo. Caminar entre estas viñas es leer una página viva de la historia: cada tronco retorcido es más antiguo que la mayoría de las bodegas que conoces. Este recorrido de cuatro días te lleva por Camargo, San Pedro y Villa Abecia, pueblos de adobe y piedra donde el tiempo se mide en cosechas. Catarás vinos patrimoniales elaborados con uvas criollas que no encontrarás en ninguna otra carta, y aprenderás el oficio del Singani patero, el destilado artesanal que las familias todavía obtienen pisando la uva con los pies, tal como se hacía cuando el valle abastecía de vino a las minas de Potosí. Las noches son parte del viaje: dormirás en haciendas coloniales restauradas, con patios de galería, techos de barro y el silencio absoluto de un valle sin luces. Es un trayecto para viajeros curiosos y de paso firme, dispuestos a cambiar el asfalto por caminos de tierra a cambio de algo que ya casi no se puede encontrar: un paisaje del vino intacto, y la gente que lo sostiene.
Salimos de Sucre por la mañana y descendemos hacia el valle por una carretera de montaña con miradores espectaculares. Llegamos a Camargo al atardecer, te instalas en la hacienda colonial y te damos la bienvenida con una primera cata y una cena de cocina del valle.
Dedicamos el día a los viñedos del siglo XVI alrededor de Camargo y San Pedro, donde la vid crece enredada en árboles centenarios. Recorremos las parcelas con sus dueños y cerramos con una cata de vinos patrimoniales elaborados con uvas criollas que solo sobreviven en este valle.
Pasamos la jornada con familias productoras que aún elaboran Singani patero a la manera tradicional, pisando la uva con los pies. Participas en el proceso, conoces los alambiques de cobre y catas el destilado recién salido, acompañado de un almuerzo casero.
La última mañana nos lleva a Villa Abecia, el pueblo más sereno del Cinti, para una cata final entre viñedos antiguos. Después del almuerzo emprendemos el traslado de regreso, con opción de terminar en Tarija o volver a Sucre.