“Vengo de una familia de la Rioja y creía conocer el vino. En Tarija almorzamos entre las cepas, a 1.800 metros, y el enólogo nos sirvió un tinto que no se parecía a nada que hubiera probado. Volví a casa con preguntas, que es lo que busco en un viaje.”
El secreto mejor guardado del vino se cultiva por encima de los 1.700 metros.
Bolivia produce algunos de los vinos más altos del planeta. Te llevamos a las bodegas familiares y los valles que el turismo nunca encontró.
Por qué Bolivia
Pocos viajeros saben que Bolivia embotella vinos a altitudes que desafían la viticultura conocida. En Tarija, el Valle de los Cintis y Samaipata, las cepas crecen bajo una luz que concentra el color y el carácter como en ningún otro terruño. Aquí el Singani convive con tintos de altura y blancos tensos, todos marcados por el frío de la noche andina. Es una de las últimas fronteras del vino, y casi nadie ha estado.
Por qué Bolivia
Altura
Viñedos entre 1.700 y 3.000 metros sobre el nivel del mar. La altitud extrema, el sol intenso y el aire frío de la noche dan lugar a vinos que no existen en ningún otro lugar.
Autenticidad
Catas con las familias que hacen el vino, en bodegas que llevan generaciones. Nada de circuitos masivos: conversaciones reales con quienes están detrás de cada botella.
Descubrimiento
Una región vinícola que el mundo todavía no conoce. Llegas antes que las multitudes, a valles donde el viaje es tan singular como la copa.
Experiencias seleccionadas
Rutas curadas en grupos íntimos, diseñadas para acercarte al vino y a la gente que lo cultiva.
Quienes ya estuvieron
“En el Cinti caminé entre vides que trepaban por los árboles, plantadas antes de que existiera mi país. Esa noche dormí en una hacienda sin una sola luz alrededor. No sabía que un valle así seguía existiendo, y menos que se podía visitar.”
“Fuimos con los niños, y eso suele significar renunciar a la parte del vino. Acá no: ellos treparon El Fuerte mientras nosotros catábamos con la familia que hace el vino. Dos días cortos que cundieron como una semana.”
“Reservé Tarija por los vinos y volví hablando del Singani. Catarlo en la bodega, al lado de quien destila, le cambia el sentido por completo. Éramos pocos en el grupo, así que hubo tiempo para preguntar todo lo que quise.”
“En Francia el vino se cuenta con denominaciones y siglos. En el Cinti se cuenta con uvas criollas que no figuran en ninguna carta y con un Singani que las familias todavía pisan a la antigua. Cuatro días por caminos de tierra que valieron cada curva.”
“Soy paceño y llevé a unos amigos del extranjero a la ruta del Singani. Recorrer mi propia ciudad de barra en barra, con un guía que conoce a cada bartender por su nombre, me la hizo ver distinta. Terminamos en la Zona Sur entendiendo por qué el Singani sabe a altura.”
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Los vinos más altos del mundo — y el acceso íntimo para conocerlos.